Así suena la obertura Egmont de Beethoven interpretada por una orquesta de estudiantes bajo ilustrada batuta

Y dado que hemos hablado de Leon Kirchner en la entrada anterior, bien haremos en tantear con sensato juicio a uno de sus alumnos devenido director de orquesta, por cuanto estamos hablando de Hugh Wolff (1953), nacido en París y estudiante en Harvard. Recibió enseñanzas entre otros de Leon Fleisher en piano, de Messiaen, Crumb y el propio Kirchner en composición, y por fin de Charles Bruck en el negociado que sería de su proceder profesional, tal es la dirección orquestal.

Hugh Wolff (1953).
Hugh Wolff (1953).
Ha pasado por todo un rosario de orquestas varias, en particular en los Estados Unidos, así como invitado a las principales orquestas de Boston, Chicago, Nueva York, Filadelfia y San Francisco, para luego seguir por Europa con Londres (tanto la sinfónica como la filarmónica) y la siempre muy respetable Filarmónica Checa.

Hugh Wolff tiene una amplia discografía, quizá por ello alguna vez te hayas encontrado de frente con esas grabaciones singulares en el sello CPO de sinfonías de compositores tales como George Antheil (1900-1959) sin reparar mucho en quién era el director o cuál la orquesta. Bien, en cuanto a lo primero y casualmente el responsable desde el podio es Hugh Wolff.

George Antheil (1900-1959): Symphonien Nr.1 & 6 - Radio-Sinfonie-Orchester Frankfurt, bajo la dirección de Hugh Wolff, publicado por el sello CPO.
De todas formas ahora nos vamos a centrar en escuchar a Hugh Wolff dirigiendo la Orquesta Filarmonía del Conservatorio de Nueva Inglaterra (New England Conservatory Philharmonia - NEC), en Boston. Se trata de una orquesta formada en su totalidad por estudiantes, los cuales evidencian un nivel de formación incuestionable y certero, más aún en una partitura como la obertura Egmont, op. 84, de Beethoven, que siempre presenta esquinas a doblar con atención al detalle.

Hugh Wolff (1953).
Hugh Wolff.
Al final de la interpretación el público presente rompe en aplauso al cual nosotros también nos unimos. Señalar que los primeros 30 segundos Hugh Wolff los dedica a una breve introducción respecto de la obra. Vamos allá.