El sentido práctico de Mozart le hizo escribir “Il Sogno di Scipione” para un arzobispo, fuera el que fuera

De entrada un texto:
De un relato anónimo acerca de la elección e instalación de Hieronymus von Colloredo como Arzobispo de Salzburgo, Salzburgo 1772  
29 de abril ... A las 7 en punto hubo una gran reunión de damas y caballeros en la corte de gala, a las 9 en punto una gran cena en 2 salas, a saber, la mesa principesca para las damas, capitulantes y ministros en la llamada “Kaiser-Saal”, y para los chambelanes y caballeros en la “Marcus Sitticus-Saal”, en total ciento sesenta personas, con elegante música de mesa y una cantata.
Si bien este relato puede ofrecer un interés limitado, por cuanto se trata en esencia de la entronización de Hieronymus von Colloredo (1732-1812) como Príncipe-Arzobispo de Salzburgo, atención debida prestaremos al final del mismo donde se habla de una “elegante música de mesa y una cantata”, por cuanto si bien lo primero desafía cualquier posibilidad de identificación, se considera por el contrario que la cantata podría ser la obra de Mozart “Il Sogno di Scipione”, Kv. 126.

Hieronymus von Colloredo (1732-1812), Príncipe-Arzobispo de Salzburgo.
Hieronymus von Colloredo (1732-1812), Príncipe-Arzobispo de Salzburgo.
La obra habría sido compuesta por Mozart para celebrar los 50 años de arzobispado de su predecesor, Sigismund von Schrattenbach (1698-1771), el cual a pocos días de los festejos, programados para un 10 de enero de 1772, era reclamado por el Altísimo un 16 de diciembre de 1771. Por ello se entiende que Mozart se afanó en modificar lo necesario la partitura para adaptarla a los festejos del sucesor, un 29 de abril de 1772. Tal era su sentido práctico de la profesión, sin la cual quizá no habría alcanzado los éxitos que que estaban por llegar en Viena, entre otros.

Si “Il Sogno di Scipione” ciertamente se corresponde con dicha “cantata” es objeto de debate, por cuanto como tal se trata más bien de una serenata y el hecho de que este último género de habitual se escenificase, mientras que el primero no, genera dudas. Ciertas investigaciones apuntan a que ciertas serenatas podría ser que no se escenificaran, como la que aquí nos ocupa, de tal forma que la obra de Mozart se considera la principal candidata.

Mientras los musicólogos se ponen de acuerdo, nosotros vamos a recordar la música que con toda probabilidad se escuchó aquel día, en tan elegante lugar y con tan distinguida asistencia, que de todo ello nos basta con Mozart, que de hecho es lo único que ha resistido el paso del tiempo, como era de suponer.

En el siguiente vídeo está la obra completa, de todas formas he optado por indicar que comience en el aria “Ciglio che al sol si gira” (Costanza), por cuanto estoy seguro que atrapará toda tu atención.


Ciglio che al sol si gira,
Non vede il sol che mira,
Confuso in quell’ istesso
Eccesso di splendor.
Chi là del Nil cadente
Vive alle sponde appresso,
Lo strepito non sente
Del rovinoso umor.


[traducción]

La mirada que al sol se dirige
no ve el sol que mira,
cegada por el mismo
exceso de esplendor.
Quien vive en las orillas del Nilo,
al lado mismo de las cataratas,
no oye el estrépito
de su devastador sonido.

Argumento: [En el Templo del Cielo] Cuando Scipione pregunta por qué no puede escuchar la armonía de las esferas, Costanza responde que es demasiada intensa para que los humanos puedan contemplarla. Además, los humanos se han vuelto sordos a la misma, ya que viven constantemente en ella.