Athanasius Kircher pretendió ordenar todo el conocimiento del mundo y casi lo consigue, mientras tanto, su Tarantella es imprescindible

Puede resultar singular que una de las primeras personas en descifrar jeroglíficos egipcios allá por el siglo XVII resulte ser al mismo tiempo un teórico musical de extrema relevancia, peor así es. Athanasius Kircher (1601-1680) fue historiador versado en diversas ramas, teólogo y teórico musical, autor de Musurgia universalis (1650), obra que se considera clave en el devenir de la música occidental, en la cual a lo largo de los diez libros en los cuales está dividida va tratando temas tales como la anatomía vocal del cuerpo humano, el sonido de ciertas bestias, pájaros, reptiles e insectos, la conocida como teoría de los afectos, la teoría de los armónicos e intervalos, aspectos sobre notación y contrapunto, así como la Armonía de las Esferas y otros en un variado de proporciones fastuosas.

Athanasius Kircher (1601-1680).
Athanasius Kircher (1601-1680).
Se trata de una obra que acumula tanto hechos verificables como especulación imposible de evaluar de forma objetiva, algo habitual en Athanasius, quien en definitiva se propuso a lo largo de sus obras organizar todo el conocimiento humano en torno a la filosofía cristiana. En la misma se aprecia la influencia de Zarlino en lo referente al apartado contrapuntístico, al tiempo que el propio Athanasius cita con frecuencia compositores recientes o contemporáneos tales como Allegri, Froberger Gesualdo y Morales.



En el día que le vio nacer hace 417 años vamos a recordar a Athanasius a través de una obra suya del género de la Tarantella, en una muy libre y licenciosa interpretación del grupo L'Arpeggiata con Christina Pluhar.