El “Te deum” de António Teixeira sólo presenta una salvedad por cuanto desearás más obras suyas y no es fácil

De entrada tenemos un Rey de nombre Juan V de Portugal, el cual no tuvo problemas en convertirse en monarca de gran poder -¿absolutista?- gracias a todo el dinero que ingresaba procedente de las minas de Brasil. Con Versalles particular incluido, en este caso el Palacio de Mafra, el cual ordenó construir como cumplimiento de la promesa hecha a su esposa si esta conseguía alumbrar descendencia, lo cual sucedió.

Retrato de Juan V de Portugal (1689-1750), atribuido a Pompeo Batoni (1708–1787).
Retrato de Juan V de Portugal (1689-1750),
atribuido a Pompeo Batoni (1708–1787).
Juan V además  era de inclinación muy religiosa y devota, cultivando con el paso del tiempo su lado más espiritual anhelando una suerte de unción entre Rey y sacerdote, lo cual consiguió cuando el papa Benedicto XIV le concedió el título de el Rey más piadoso y le autorizó a oficiar misa, lo cual tuvo un notable efecto en su preocupación por la liturgia y en particular la música de la Capilla Real, insistiendo en su empeño de elevar el nivel del establecimiento musical en su conjunto, de tal forma que se rodeó de los mejores músicos, al tiempo que enviaba a los que prometían a estudiar a Roma.

Palacio de Mafra (antes de 1755).
Palacio de Mafra (antes de 1755).
Tal es el caso de António Teixeira, quien llegó a la ciudad eterna por orden del Rey para formarse con los mejores en contrapunto, composición y teclado. De vuelta a Lisboa su estatura fue en aumento continuo convirtiéndose en una figura central de la actividad musical y sacra de la corte.

Litografía del Palacio de Mafra, de João MacPhail.
Litografía del Palacio de Mafra,
de João MacPhail.
El Te deum de Teixeira es una de las pocas obras que encontramos en su aún escasa discografía, que en todo caso presenta un variado de su amplia obra, por cuanto compuso incluso óperas, la mayoría de todas ellas a fecha de hoy perdidas. El Te deum está escrito en el exuberante estilo policoral que asociamos a los Gabrieli en Venecia, requiriendo 20 voces las cuales siguiendo la tradición de épocas anteriores cantan los versos de forma alterna, de tal suerte que el resto se dejan a la interpretación del canto llano.

Escuchar la obra completa es imprescindible, pero sólo como tentación aquí te dejo el “Tibi omnes Angeli”, donde esas estructuras masivas policorales antes citadas se dan cita en soto su esplendor para tu augusta consideración.


Te Deum - Tibi omnes Angeli
António Teixeira
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The Sixteen
Symphony of Harmony and Invention  
Harry Christophers - Director