La Agrippina de Händel y el cardenal Vincenzo Grimani con la Guerra de Sucesión española como telón de fondo

Acostumbrados como estamos a escuchar la música de siglos atrás nos puede resultar extraño que ciertos acontecimientos los cuales no tenemos en cuenta a fecha de hoy, pudieran marcar de forma notable el génesis y desarrollo de numerosas obras, en particular ciertas óperas.

Cardenal Vincenzo Grimani (1652-1710).
Cardenal Vincenzo Grimani
(1652-1710).
Tal es el caso de una de las primeras obras en dicho género de Händel, la ópera seria Agrippina (HWV 6), en tres actos y escrita en 1709 durante la estancia de Händel en Italia que se prolongó tres años. Agrippina estaba destinada a los carnavales de Venecia de la temporada 1709-1710.

Portada del libreto para la primera representación de Agrippina en Venecia, 1709.
Portada del libreto
para la primera representación
de Agrippina en Venecia,
1709
Basada en un libretto que hace uso en gran medida de la misma historia que encontramos en la ópera de Monteverdi L'incoronazione di Poppea (1642), en cierta medida algo así como la continuación (aunque en la ópera del italiano este personaje no aparece), el cual está firmado por el cardenal y diplomático Vincenzo Grimani (1652-1710), al tiempo autor de librettos para diferentes compositores como Carlo Pallavicino (c. 1630-1688) y G. F. Tosi (1619-1693).

Entre los años 1701-1713/1715 tuvo lugar la Guerra de Sucesión española que enfrentó a los Borbones de España y Francia frente a La Gran Alianza (los partidarios del Archiduque Carlos de Austrias, o austracistas), en torno al Sacro Imperio Romano Germánico, a su vez de la Casa de Habsburgo.

Papa  Clemente XI  (1649-1721).
Papa  Clemente XI
(1649-1721).
El papa Clemente XI (1649-1721) apoyaba a España y Francia, mientras que el cardenal Grimani -Virrey de Nápoles- estaba del lado de La Gran Alianza. La rivalidad entre ambas facciones bien se puede observar en el enfrentamiento que se produce en la ópera ente Nerón y Otón. Händel es como que opta por quedarse al margen de tales disputas, pero su libreto ahí las transpira.

En el 366 aniversario del nacimiento del cardenal Grimani vamos a recordar el que dicen es el mejor libretto que Händel puso en música escuchando el aria “Ogni vento ch’al porto lo spinga”:


Ogni vento ch’al porto lo spinga, / Ante cada viento que lo lleva a buen puerto,
ben che fiero minacci tempeste, / aún cuando las tormentas salvajes lo amenazan,
l’ampie vele gli spande il nocchier. / el marinero despliega las amplias velas.
Regni il figlio, mia sola lusinga, / Que reine mi hijo, es mi único anhelo.
sian le stelle in aspetto funeste, / Aunque las estrellas se muestren funestas,
senza pena le guarda il pensier. / mi espíritu, sereno, las sabrá dominar.

Agrippina, HWV6
G. F. Händel
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Alexandrina Pendatchanska (Agrippina), soprano
Akademie für Alte Musik Berlin
René Jacobs