La carta que denunció a Monteverdi ante la Inquisición de Venecia por sus simpatías a la corona de España

De las más de 130 cartas que se conservan de Monteverdi podemos observar cómo su vida  resultó bastante más ajetreada de lo que hoy en día podemos sospechar cuando escuchamos tan sublime música. Por fortuna todas estas cartas están publicadas en italiano, así como la necesaria biografía de Paolo Fabbri, la cual está disponible de igual forma en italiano y traducida el español e inglés entre otros.

De todas formas, aquí y ahora voy a presentar una carta que no es suya y en la cual seguramente habría preferido no aparecer, menos aún como protagonista teniendo en cuenta el destinatario. Estamos hablando de la misiva anónima -firmada por un tal N., que fue remitida a los Inquisidores de Venecia y en la cual se advertía que un tal Monteverdi mostraba simpatías pro españolas y hacia la Casa de Habsburgo, en detrimento de la propia República de Venecia.

Claudio Monteverdi (1567-1643), por Bernardo Strozzi (1581–1644), circa 1630.
Claudio Monteverdi (1567-1643),
por Bernardo Strozzi (1581–1644),
circa 1630.
Muy ilustrísimas y Muy Excelentes Senorías.
El celo que tengo por la preservación de mi país y de Su Serenidad me obliga a notificarles que hay en esta ciudad un tal Claudio Monteverde de Cremona, que actualmente sirve como maestro di cappella en San Marcos, que ha dicho que todavía espera ver un águila gobernar esta plaza en lugar del emblema de San Marcos. Y en esta [ocasión] estuvieron presentes Octavio Vicentino y Francesco dal'Orso, barberos en la Piazza San Marco donde el signo del Oso.

Así mismo, [dijo] que le gustaría ver la Muy Serenísima República, por la salud de sus almas, sometida al Rey de España. En esta [ocasión] estuvieron presentes Antonio Padoan, Giovan Batista, scaleter [= pastelero] en Santa Marina, y Pietro Furlan, quien toca el cornetto.

Así mismo, en el día de San Vito en 1623, la Signoria [órgano de gobierno de la República de Venecia] estuvo presente en la iglesia de S. Vito, y el Cavalier del dux [magistrado supremo y máximo dirigente de la República de Venecia] trajo, en su nombre, cuatro cantantes para la música del banquete. Quejándose de no haber recibido el debido reconocimiento al pedirle permiso, Monteverdi dijo: “¡Y sirvo a estos tontos y estúpidos! ¡Ellos no conocen mi servicio, mi valor!” Esto lo dijo en presencia de todos los cantantes.

Así mismo, en el momento de la fiesta de la Ascensión, en las Vísperas, cuando la cappella estaba en la pérgola, cometió un error notable. Cuando fue reprobado por este error, dijo; “Desprecio al clero, y no me importa cuántos sacerdotes estén aquí; Al diablo con ellos, soy Claudio.” En este todos los cantantes estaban presentes.

Así mismo, su boca está tan acostumbrada a jurar en los nombres de Nuestro Señor y de la Santísima Virgen que es una maravilla para la vista.

De Vuestras Más Ilustres Excelencias,

el súbdito más fiel,

N.

Carta de Monteverdi a Enzo Bentivoglio en Ferrara, 18 de septiembre de 1627, (British Library, MS Mus. 1707), sobre el intermezzo del compositor, Didone ed Enea.
Carta de Monteverdi a Enzo Bentivoglio en Ferrara,
18 de septiembre de 1627, (British Library, MS Mus. 1707),
sobre el intermezzo del compositor, Didone ed Enea.
Decir que a pesar de todo lo ahí expuesto no parece probable que se tomara medida alguna contra Monteverdi, lo cual celebramos y por ello vamos a escuchar una pieza exquisita en distinguida interpretación, tal cual es “Sí dolce è’l tormento” cantada por Marco Beasley, acompañado de su grupo Accordone.



Sì dolce è’l tormento / Tan dulce es el tormento
Ch’in seno mi sta, / que tengo en el pecho,
Ch’io vivo contento / que vivo contento
Per cruda beltà. / por la cruel beldad.
Nel ciel di bellezza / En el cielo de la belleza
S’accreschi fierezza / crece la arrogancia
Et manchi pietà: / y falta piedad:
Che sempre qual scoglio / Siempre cual roca
All’onda d’orgoglio / contra la ola del orgullo
Mia fede sarà. / mi fe se hallará.

La speme fallace / La vana esperanza
Rivolgam’ il piè. / dirige mis pasos.
Diletto ne pace / Ni alegría ni paz
Non scendano a me. / descienden a mí.
E l’empia ch’adoro / Y la impía que adoro
Mi nieghi ristoro / me niega el consuelo
Di buona mercè: / de su misericordia:
Tra doglia infinita, / En el dolor infinito,
Tra speme tradita / en la esperanza traicionada
Vivrà la mia fè. / vivirá mi fe.

Per foco e per gelo / Entre el fuego y el hielo
Riposo non hò. / no tengo reposo.
Nel porto del Cielo / En la puerta del Cielo
Riposo haverò. / reposo hallaré.
Se colpo mortale / Si el golpe mortal
Con rigido strale / de una rígida flecha
Il cor m’impiagò, / me hiere el corazón,
Cangiando mia sorte / cambiando mi suerte
Col dardo di morte / con el dardo de muerte
Il cor sanerò. / mi corazón sanará.

Se fiamma d’amore / Si llama de amor
Già mai non sentì / jamás sintió
Quel riggido core / ese duro corazón
Ch’il cor mi rapì, / que el corazón me robó,
Se nega pietate / si me niega piedad
La cruda beltate / la dura belleza
Che l’alma invaghì: / que mi alma encantó:
Ben fia che dolente, / puede que doliente,
Pentita e languente / arrepentida y lánguida
Sospirimi un dì. / un día suspire por mí.

Claudio Monteverdi
Sí dolce è’l tormento, 
(S, bc, in C. Milanuzzi: Quarto scherzo delle ariose vaghezze (Venice, 1624/R); M ix, 119)
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Marco Beasley
Accordone