Las Bodas de Fígaro de Mozart y el decreto de José II acerca de los bíses según el sentir de Nancy Storace y Michael Kelly

La ópera Las Bodas de Fígaro de Mozart fue estrenada un primero de mayo de 1786, en total recibió nueve representaciones a lo largo de ese año, siendo la última de ellas el 18 de diciembre, lo cual sin ser una cifra notable sirvió en cualquier caso para asegurar el éxito de la misma, a juzgar por los comentarios que Leopoldo Mozart incluye en la carta enviada a su hija Nannerl, fechada entre el 18-20 de mayo de 1786, donde le  relata que “la segunda función de las Bodas de Fígaro en Viena [un 3 de mayo] cinco números fueron repetidos y en la tercera [8 de mayo] siete, incluyendo un breve dueto que tuvo que ser cantado tres veces.”

Retrato de Nancy Storace (1765-1817), por Pietro Bettelini (1763-1829).
Retrato de Nancy Storace (1765-1817),
por Pietro Bettelini (1763-1829).
Un hecho destacable de semejante cantidad de repeticiones a petición del público era que la duración total de las óperas excedía de forma amplia lo que se podría considerar como razonable, hasta el punto de que llegar a doblar la duración total de la misma. Por este motivo el Emperador José II después de la tercera función de Fígaro publicó un decreto en el cual se establecía que para no exceder la duración asignada a las representaciones operísticas, ningún número escrito para más de una voz debía ser repetido.”

Silueta de Francesco Benucci (ca1745-1824) y Anna Storace (1765-1817) por Hieronymous Loeschenkohl (1753-1807), en la  Oesterreichischer National Taschenkalender, Viena 1786-1787.
Silueta de Francesco Benucci (c. 1745-1824)
y Anna Storace (1765-1817) por
Hieronymous Loeschenkohl (1753-1807),
en la  Oesterreichischer National Taschenkalender,
Viena 1786-1787.
El tenor Michael Kelly escribe en sus reminiscencias que después de el decreto, el propio José II se acercó durante un ensayo a (Anna) Nancy Storace (Susanna), Maria Mandini (Marcellina) y Francesco Benucci (Fígaro), para comentarles que era su opinión el haberles hecho un favor por cuanto tales repeticiones de forma constante “deben ser motivo de gran fatiga y angustia para vosotros”, a lo cual Nancy Storace respondió “Ciertamente lo es, Señor, muy angustioso, lo es mucho;”, al tiempo que sus dos compañeros también presentes asentían con la cabeza. Kelly (Basilio y Don Curzio) añade que por su parte él comentó al Emperador, “No les crea, Señor, a todos ellos les encanta ser biseados.” Y termina diciendo “Su Majestad rió, y creo que pensó que había más verdad en mi comentario que en el de ellos. Estoy seguro de que lo había.”

Nancy Storace, c. 1790, por Benjamin van der Gucht (1753–1794).
Nancy Storace, c. 1790,
por Benjamin van der Gucht (1753–1794)
El decreto del Emperador se hizo público por primera vez el 12 de mayo justo a tiempo para la ópera L’italiana in Londra de Domenico Cimarosa (1749-1801). Por lo tanto sería la cuarta función de Fígaro, la del  24 de mayo, la que se realizaría bajo las nuevas condiciones de tener que observar la limitación de repeticiones. Hacía el otoño parece ser que el decreto había caído en cierto olvido, es decir, los bíses habían vuelto como en los viejos tiempo.

Y para celebrarlo justo cuando se cumplen 232 años de esa cuarta función, vamos a recordar uno de los números de Fígaro que desconociendo si formaba parte de las numerosas repeticiones solicitadas por el público, ciertamente las merece.


Las Bodas de Fígaro
W. A. Mozart
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L’Orchestre et Choeur de l’Opéra Royal de Wallonie-Liège
Christophe Rousset